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  • Sergio

ENTREVISTA | Gemma Rovira, la voz de J.K. Rowling en español: "Harry me enseñó todo lo que no sabía"

Charlamos en exclusiva con Gemma Rovira Ortega, la traductora en español de 'Harry Potter' y de otros títulos de J.K. Rowling, como 'El Ickabog', 'El cerdito de Navidad' o la saga policiaca sobre Cormoran Strike.

Gracias a su imprescindible labor, muy pocas veces reconocido, tenemos acceso a la literatura universal. De no existir el traductor, jamás hubiéramos podido leer a Shakespeare, ni a Dante, ni tampoco a Mark Twain. El lector se sumerge en la novela que tiene entre manos y cree leer el original sin percatarse de que, tras todas esas páginas que devora, se esconde la identidad de alguien cuyo trabajo consiste, precisamente, en hacernos llegar todas esas aventuras y personajes como si hubiesen sido creadas en nuestra lengua materna.


Todos sabemos quién es J.K. Rowling, creadora de Harry Potter y de otros muchos títulos, pero son menos los que conocen a Gemma Rovira, su voz en español. He tenido la gran suerte de charlar con ella sobre los entresijos del rico universo de Rowling. Desde el primer momento me hace participe de su magia, mostrándose relajada, cercana y encantadora, como quien está acostumbrada a comunicarse con elfos, duendes, ickabogs y cerditos que cobran vida propia.

PREGUNTA. Eres la voz de muchos de los autores más importantes del mundo literario actual: J.K. Rowling, Margaret Atwood, John Boyne y hasta Patrick Rothfuss. Se tiende a ver la cima, pero no el recorrido. ¿Qué has tenido que hacer para llegar hasta estos bestsellers?


RESPUESTA. Mucha tecla. Muchas horas, muchos fines de semana, trabajar muchísimo. También suerte, pero la sensación que tengo es que todo ha sido gracias al trabajo. Me inculcaron eso desde pequeñita. También el no cansarte y la pasión. El hecho de estar enamorada de tu profesión es lo que te impulsa.


P. Cuéntame, ¿cómo recibiste la carta de Hogwarts? ¿cómo llegó 'Harry Potter' a tus manos?


R. La verdad es que me llegó de una manera muy elegante y bonita por parte de la editorial Salamandra [ríe]. No fue una llamada, sino una petición para que fuese a una reunión, sin explicarme para qué era, y cuando llegué allí me dijeron que traduciría 'Harry Potter'.


P. ¿De alguna manera esa reunión cambió tu vida?


R. Si, mucho. Fue algo que no me esperaba. Fue toda una sorpresa porque los traductores nos movemos por encargos. Por muchos años y experiencia que tengas, no elegimos los libros que traducimos. Jamás me hubiera imaginado que me pasaría esto.


P. 'Harry Potter' se había convertido en todo un fenómeno editorial en otros países, ¿sentiste miedo?


R. Si, sentí muchísimo miedo. Era mucha responsabilidad saber que tu trabajo iba a estar sometido a un escrutinio increíble, y luego está el problema de siempre, las prisas, que en un caso así se multiplicaba un poquito.


P. ¿Cómo era un proceso normal de traducción? ¿Cuánto tiempo disponías para tener la novela lista?


R. Con Harry Potter se trabajaba a muchísima velocidad. Calcula unas 200 páginas al mes, con lo cual para un libro de 600 páginas tardaría unos 3 meses. Pero es un poco el ritmo de siempre. Además, me interesaba tenerlo muy al día por el miedo de no cumplir el plazo. Recuerdo muy bien el primer libro de 'Harry Potter' que traduje, fue ponerlo en el atril y me dije a mi misma: tranquila, es un libro como todos, es el trabajo de siempre.


Y si la editorial confió en ti fue porque podías hacerlo…


R. Si, la editorial [Salamandra], también me dio esa tranquilidad. Sentía la presión, pero en ningún momento fue una presión directa de la editorial. Yo notaba que confiaban en mí. Además, la relación con la correctora era también muy buena.


P. ¿Los plazos de entrega te quitaron alguna vez el sueño?


R. Si, muchísimo. Ya lo creo, además en aquella época tenia dos niños pequeños, y lo de dormir lo llevaba mal.


P. J.K. Rowling ha creado cientos de palabras, no solo para hechizos o lugares mágicos, también objetos. ¿Has tenido algún tipo de relación con ella? Quizás para clarificar algo, consultar dudas…


R. No, y creo que ningún traductor ha tenido contacto directo con ella.


P. ¿Alguna vez lo hubieses necesitado?


R. Si que se echa de menos, pero tampoco creo que hubiera sido la única traductora en preguntarle cosas. No se dio, pues no se dio y ya está. También lo entiendo, siendo traducida a más de 80 lenguas, a la velocidad a la que se hacía y publicaba, y luego todo el tema de secretismo que hay…


J.K. Rowling es muy hermética…


R. Claro, tiene que serlo. Siempre han sido muy cautos y a lo mejor es parte de esa cautela. Una persona sometida a tantísima exigencia se tiene que proteger de alguna manera. No es la única autora que no favorece el contacto.


P. ¿Sí lo haces con otros traductores colegas? ¿Consultáis dudas? "Oye mira tengo esta expresión, este chiste que se me está resistiendo…"


R. Si, mucho. Es una parte muy bonita que nos alegra la vida a muchos. Al cabo de 33 años de traductora, tengo amigos íntimos y nos consultamos muchísimo. Además, te hace no sentirse sola en estas cuatro paredes. Y nos encanta, cuando le resuelves una duda a un colega, te dicen: “¡oh, llevo tres días dándole vueltas! ¡qué buena eres, tenía que haberte preguntado antes!”


P. ¿Recuerdas algo que te costara particularmente encontrar solución? ¿cómo lo resolviste?


R. No te sabría decir… [piensa]. En 'Harry Potter' había varios juegos de palabras, y en El cerdito de Navidad también había cositas…


P. Cuando leí en inglés 'El cerdito de Navidad' pensé: ¿cómo hará Gemma para traducir el mote del cerdito? (El protagonista de 7 años pronuncia “The Pig” como “Dur Pig”). Y tu traducción, “Dito” por “cerdito”, es muy ingeniosa y fiel al juego de palabras que ha creado Rowling.


R. Si, y eso que además es muy diferente. ¡Mira que le di vueltas! Al final fue la solución más natural. En ese momento, traduciendo 'El cerdito de Navidad' y 'El Ickabog' , volví mucho a la infancia de mis hijos, a leer libros en voz alta.


P. J.K. Rowling dice que ambos libros están hechos para leerse en voz alta.


Y es que 'El cerdito' es tal cual, ese punto de oralidad que el libro requería yo me di cuenta de que lo tenía. Tenías que imaginar que estabas en la cama leyéndole a un niño.


P. Lo único que no me gusta de 'El cerdito de Navidad' fue el título… creo que infantiliza mucho la novela…


Si…es verdad, tienes razón. También lo acerca más a la Navidad, y veo una voluntad de que sea una novela navideña.


P. Me ha gustado más que 'El Ickabog'…


R. A mi también, es más redondo. Pero 'El Ickabog' también me gustó, quizás por la época en la que Rowling lo escribió, en plena pandemia. Lo publicó primero online y yo iba entregándolo a medida que iba saliendo, por fascículos. Fue muy inmediato, pero sabía que saldría en formato físico.


P. ¿La gente de tu alrededor te presionaba para que le revelaras detalles de la trama mientras traducías 'Harry Potter'?


R. No, había una especia de complicidad y respeto.… todos los amigos de mi hijo también estaban leyendo 'Harry Potter' y eran conscientes de que yo sabía un poquito más que los demás, pero tampoco querían saber más de la cuenta, en parte por respeto y en parte por egoísmo. Nunca he tenido una situación rara.


Yo hubiera entrado a tu habitación para robarte los manuscritos…


R. [Ríe] No, no.


P. Durante la época en la que el sexto libro de 'Harry Potter' se publicó, hubo una polémica enorme con la traducción. Pasó de titularse 'El príncipe mestizo' a ‘El misterio del príncipe’? ¿por qué ese cambio?


R. Fue decisión de la editorial. Esas decisiones nunca son del traductor. Naturalmente tuvieron la autorización de la editorial inglesa. A veces los traductores tenemos auténticos disgustos, pero había un puntito de incorrección política que quizás no les sonaba bien. Piensa en el título de la primera novela en la versión norteamericana e inglesa, también cambia: 'The Sorcerer’s Stone' en lugar de 'Philosopher’s Stone'.


Bajo mi punto de vista, muy incorrecta porque Nicholas Flamel fue alquimista…


R. Claro, era porque consideraban que los niños no podían entenderlo, como si fuera demasiado intelectual. Tiene mucho peso algunos detalles que deciden departamentos de marketing o no sé, y aunque sí que hubo debate, los traductores ahí no tenemos nada que ver.


P. El título del último libro 'The Deathly Hallows' también fue controvertido por la ambigüedad de las palabras en lengua inglesa. Algunas editoriales extranjeras tuvieron que pedir títulos alternativos a la editorial inglesa. ¿Fue tu caso? ¿cómo llegaste a las 'Reliquias de la Muerte'?


R. Si, recuerdo que hubo un poquito de polémica, pero para mí estaba bastante claro. No trabajé con varios títulos. Se podían dar vueltas, Hallows era una palabra difícil, pero me quedó claro desde el principio.


P. ¿Alguna vez te has puesto peleona por alguna traducción?


R. Por algún matiz… he dicho: ojo con esto que no está ahí, o esto se está perdiendo… a mi me gusta ser fiel, voy a trasladar tu libro a mi legua y voy a intentar trasladar todas esas cositas que están ahí, como si fuese un puente.


P. Para finalizar con los temas polémicos…hubo otra por el cambio de horcrux a horrocrux


R. ¡Menos mal que acabas con eso! [ríe]. Faltaba un poco de apoyo, ¿no? Me parecía que había que reforzar el horror… no lo sé. Era muy corto. Yo buscaba algo muy parecido, pero me faltaba una silaba.


P. Siento curiosidad por saber cuál es tu personaje favorito…


R. Sirius Black. Me parece la relación más emotiva, profunda, dolorosa…


Tu personaje favorito duró poco…


R. Me pareció bestial, desde la muerte de los padres de Harry, considerado su artificie, que sufriera tanto, considerado lo peor y luego su relación con Harry… fue lo más emocionante. ¡Soy muy sentimental!


P. Un trabajo de esas dimensiones, ¿en qué ha cambiado tu labor como traductora?


R. Muchísimo. Me ha enseñado todo lo que no sabía: a cumplir unos plazos más estrictos, a sobrellevar la presión, a tener en cuenta a los medios. Nunca había tenido que hablar con nadie de mi trabajo. Me ha enseñado mucho de mi trabajo, porque iba a analizarse con lupa y mi autoexigencia subió varios peldaños de golpe. Aprendes mucho de la vida. Me tocó la lotería.


P. Tras el final de la saga, Rowling nos sorprendió con 'Harry Potter y el Legado Maldito', la obra de teatro que escribió junto a Jack Thorne y John Tiffany: ¿encontraste diferencias significativas entre un género y otro a la hora de traducirlo?


R. Si. intenté prepararme bien leyendo varios libros sobre traducción teatral, contacté con varios amigos, conferencias… había que tener muy presente la oralidad, los diálogos, imaginar que se iba a representar en un escenario.


P. la obra ha sido muy criticada por los fans… algunos ni lo consideran parte del canon…


R. La verdad es que me a mí me gustó. Es sorprendente, es verdad que se sale un poquito… pero claro, los fans esperaban otro libro de Harry Potter y esto no lo es…


Yo sentía a Rowling a veces… notaba que estaba involucrada, pero había algo que se perdía por el camino… no encontré a Harry Potter.


En realidad, es lo que es, lo escribió en colaboración y no sabemos cómo lo hicieron ni cómo se reunión ni quién hacía qué, pero obviamente se ha de notar…¿has visto la obra?


No he tenido el placer, la lista de espera es interminable.


R. El día que veas la obra cambiarás de opinion. ¡Es una pasada! Una maravilla.


P. Y del lenguaje teatral nos vamos al cinematográfico porque también traduces los guiones de la saga 'Animales Fantásticos', la precuela de 'Harry Potter'. ¿Qué dificultades encontraste al pasar de un lenguaje literario al cinematográfico?


R. De nuevo busqué asesoramiento. Tengo un amigo profesor de cine y le consulté algunas cosas. También llamé a la asociación de guionistas de Catalunya para algunas cosas técnicas. Pero para el grueso del trabajo recurro a la intuición y me dejo llevar. Me ayuda mucho el haber traducido ya 13 libros de Rowling, sé que saldrá.


P. Estos guiones de 'Animales Fantásticos' que traduces al español son luego los oficiales que usa Warner para el doblaje de la película?


R. No lo sé… ¿lo has mirado?


Si, y son los mismos. Los diálogos de doblaje en español son los de tu traducción.


R. No lo sabía, pero no me sorprende. Está contemplado en el contrato, en este y en todos los contratos de traducción.


P. En menos de 4 meses llegará a los cines la tercera entrega, 'Animales Fantásticos: los Secretos de Dumbledore', ¿estás ya con ello?


R. Estoy asustada, no sé nada y estoy asustadísima. Nunca se sabe nada. Y hay uno nuevo de Strike por ahí…


P. Justo Rowling confirmó hace unos días que en 2022 publicará el sexto libro de Strike… ¿con ello sí que estás ya? ¿Tienes ganas?


R. Me encanta. Cada libro es mejor. Pero no, tampoco. No estoy con ello. Esto es mucho más inmediato de lo que piensas. Sé que lo hay, pero aún no he hablado con la editorial.


P. Para ir terminando, rara vez los lectores tienden a fijarse en el traductor. ¿Sientes que a tu profesión se le ha puesto la capa de invisibilidad?


R. Si, tenemos la capa invisible desde el principio, pero se está avanzando poco a poco. Desde que empecé hasta ahora hemos mejorado mucho. Cada vez son mas las editoriales que manifiestan su apoyo poniendo el nombre del traductor en la cubierta, preocupándose de que las condiciones y los contratos sean los correctos.


P. ¿Qué queda por hacer?


R. Queda camino por andar. Falta que la prensa escrita nos dé una alegría y pongan nuestros nombres en las reseñas. Me anima mucho que cada vez sean más los lectores, en los encuentros, bibliotecas, en charlas a las que voy, los que nos quitan esa capa invisible.


P. ¿Qué consejo le dirías a alguien que quiera dedicarse a esto?


R. Siempre doy dos: que lea, que busque buena literatura para ir nutriendo el vocabulario y hacerlo mejorar. Eso solo se consigue leyendo. Y luego, que estudien una lengua rara para tenerla en la manga. Japonés, chino, ruso…


P. ¿Cuál es la tuya?


Yo no tengo [ríe]. Por eso.


P. Para acabar, ¿has pensado en escribir tu propia novela?


Si, muchas veces, pero no tengo tiempo. Tendría que parar de traducir y eso es muy difícil. Últimamente pienso que el día que me sobre tiempo voy a tener ganas de hacer lo que sea menos estar en una habitación encerrada. Quiero salir a pasear, ir a la playa, montar en bicicleta y leer.

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