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  • Sergio

Mujeres del mundo mágico: el empoderamiento femenino en la saga de 'Harry Potter'

Actualizado: 8 mar 2021

Desde el comienzo de la historia de 'Harry Potter', el lector se topa con una multitud de personajes, todos ellos varones: el mismo Harry Potter, Ron y su abundante familia (todos ellos varones salvo Ginny, la hermana menor), Neville, Seamus, Hagrid, Dumbledore y un largo etcétera. Las mujeres han sido representadas a lo largo de la serie de 'Harry Potter' como meros personajes secundarios que van sufriendo un paulatino despertar hasta lograr enfrentarse con esta aparente sociedad patriarcal. Es el caso de McGonagall y Hermione Granger, cuya capacidad intelectual siempre logra arrojar luz a las dificultades que presenta la vida de Harry. O Molly Weasley que, aunque parezca una mujer de un rango inferior con respecto a su marido logra, sin embargo, sacar las uñas cuando la situación lo requiere demostrando toda su valía.

Si analizamos detenidamente la imagen de la mujer en los libros de Harry Potter podríamos decir que es positiva en una primera lectura, sin embargo, J.K. Rowling tiende a usar una representación arcaica de las mujeres relacionadas con el mal, la magia oscura y los roles tradicionales de pasividad e ingenuidad. Esta descripción concuerda a la perfección con la personalidad de Petunia Dursley. Petunia, tía materna de Harry (y no es precisamente una figura heroica femenina para imitar) es el estereotipo de ama de casa devota, le encanta criticar a todos sus vecinos y cuenta con una exacerbada tendencia a cotillear y enterarse de todo lo que sucede en la vida ajena a su familia. Aparentemente, las características morales que Rowling adjudica al personaje de Petunia están determinadas por su subordinación a su marido e hijo. Parece como si no estuviese capacitada ni física ni intelectualmente para otro oficio que no sea el del ángel del hogar.

En las breves escenas en las que aparece, podemos encontrarla o bien en la cocina preparando la comida o manteniendo su casa impecable, o bien complaciendo cada deseo de su hijo Dudley. Éste la domina a su antojo, declinando su estatus a lo más inferior que pudiese ser y desvalorizándola como ser humano. En el duodécimo cumpleaños de Dudley puede apreciarse esta actitud de arrogancia extrema y superioridad hacia su madre, y como Petunia amedrentada por su propio hijo, le complace.

Es innegable que a Petunia se le atribuye un valor inferior y pasivo como mujer en los libros de 'Harry Potter'. Sin embargo, la culpa de esta esta desmerecedora representación no recae en Rowling, autora de las novelas. Si lo pensamos bien, este rol se encuentra tan sumamente integrado en nuestra historia cultural occidental e incluso cristiana que la abrazamos sin cuestionarnos los significados internos que podrían conllevar. Lo que está tratando de hacer Rowling con el personaje de Petunia es representar un mundo real que debe cambiar. Es un claro mensaje a sus lectores del sesgo de género que aún existe en nuestra cultura y el camino que debemos emprender para lograr la equidad de género.

Mientras Harry trata de acceder al andén 9 y ¾ donde aguarda el tren que le llevará al colegio Hogwarts, el joven mago se topa con el siguiente personaje femenino: Molly Weasley, la madre de su amigo Ron. Molly es la figura maternal por excelencia: la madre de este mundo mágico creado por Rowling. Una traidora a la sangre por relacionarse con sangre sucias, pero que, a pesar de la adversidad, siempre intenta mantener unida a su familia. Para el lector, lo que Molly Weasley esconde detrás de ese rol de ama de casa cariñosa y protectora es una mujer coraje, y realmente hay que serlo para haber criado a siete retoños y sacarlos adelante. Ella es la conjugación perfecta entre el Ángel del Hogar de Virginia Woolf – escogido libremente por la propia Molly, y una auténtica tigresa dispuesta a defender a sus crías de cualquier malhechor.

En la batalla final que tiene lugar en el último libro, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Molly demuestra de qué pasta está hecha y que está a la altura de cualquier rival a pesar de haber permanecido enclaustrada en el ámbito del hogar. Ella es mucho más; ella es capaz de matar a Bellatrix Lestrange, la aliada de Voldemort por excelencia. Cuando una persona lee un libro trae consigo una serie de expectativas sobre la forma en la que han de comportarse los personajes según la personalidad que éstos muestras en las historias, y también en cuanto al género. Estas expectativas sobre el desarrollo personal del personaje de Molly Weasley cambian de forma radical según la saga de 'Potter' avanza y llegamos a los libros finales. Rowling nos regala una mujer tenaz y admirable que puede hacer magia tan poderosa como un hombre o incluso poseer una mayor inteligencia, como en el caso de Hermione Granger, que les permita resolver cualquier tipo de problema o conflicto.


El siguiente personaje femenino con el que el lector se topa es Minerva McGonagall, profesora de Transformaciones en Hogwarts y con una extraordinaria habilidad de convertirse en gata a su antojo. El nombre de Minerva procede de la diosa griega de la sabiduría, y esto ya nos da una pequeña pista sobre la personalidad del personaje. Minerva McGonagall es una mujer tremendamente respetada tanto por los estudiantes en Hogwarts como por los miembros docentes. A pesar de su estricta actitud, sabe mantener el humor irónico en momentos estratégicos, y valora la lealtad y la valentía bajo todas las cosas. Con este personaje, Rowling da un paso a delante en el camino hacia la igualdad entre magos y brujas. Minerva no solo demuestra ser una mujer con unas extraordinarias cualidades como persona, sino también en su dominio y destreza en las artes mágicas. Durante la batalla con Lord Voldemort, logra mantener a los mortífagos a raya, expone sus pensamientos sin reparos y logra evidenciar que puede ser igualmente temida tal y como lo sería un mortífago.

La profesora McGonagall es dura pero justa con sus alumnos. Empuja a sus estudiantes para que sean las mejores versiones de sí mismos, y les hace trabajar muy duro para que sean capaces de reflejarlo . Ella ve cualidades fuertes en el alumnado y trabaja para desarrollar y potenciar todas sus habilidades. Después de todo, vio cualidades dignas para la posición de buscador de Quidditch en Harry y lo puso en el equipo en lugar de castigarlo. Su moral y la ética son absolutos por encima de cualquier cosa.


Casi en la primera mitad de la Piedra Filosofal, Rowling nos regala un personaje femenino dotado de una mente académica brillante que sirve de modelo a seguir para niños y niñas; la voz mandona y sabionda de una niña sangre sucia, de pelo castaño y encrespado: Hermione Granger. Ella es el objeto de burlas por parte de sus compañeros, incluido del propio Ron Weasley al comienzo de las primeras novelas. Hermione es acosada por ser un ratón de biblioteca y siente en sus propias carnes lo crueles que pueden ser sus compañeros tan solo por ser una niña inteligente. Sin embargo, por si eso fuera poco, la joven heroína, como ya sabemos, también cuenta con la estigmatización de la sangre: es una sangre sucia. Sus padres, dentistas en el mundo muggle, no poseen linaje mágico y, por tanto, Hermione se convierte en un blanco fácil tan pronto como pone los pies en el colegio Hogwarts. A pesar de todo ello, desde el inicio de curso demuestra ser la mejor en todas las clases, con ganas de agradar a los profesores con sus respuestas inmediatas a lecciones incluso complicadas para su curso.

Hermione personifica la figura de una niña normal que no es sexy, pero tampoco una gafotas. Representa esa etapa complicada en la vida de una niña que pasa de la niñez a la madurez; una joven a la que le gusta un chico, pero que, sin embargo, debido a sus inseguridades, no tiene muchas esperanzas en ser correspondida. Hermione es el cerebro pensante del trío protagonista y su inteligencia es bien sabida por sus compañeros y recompensada por los profesores en Hogwarts. Gracias a la evolución que sufre Hermione, vemos a otros personajes resurgir y ganar protagonismo, como es el claro caso de Ginny Weasley o Luna Lovegood, que no tardan en unirse al grupo del trio protagonista. Luna es uno de esos personajes que enamora con solo tener un pequeño contacto con ella. Es sin duda uno de los personajes más emblemáticos de la saga, una joven con estilo propio, que proclama sus creencias extrañas, aunque no son entendidas ni aceptadas, pero no le importa lo más mínimo lo que piensen de ella. Tiene un sentido extraño de comportamiento social, pero demuestra ser una amiga leal para Harry, y a él con eso le basta. Prueba, al igual que el resto de personajes femeninos, ser una bruja con un singular talento, incluso uniéndose al Ejército de Dumbledore para combatir las perversas maldades de Dolores Umbridge.

Precisamente el papel femenino que desempeña Dolores Umbridge también es digno de mención. En el quinto volumen de la serie, Harry Potter y la Orden del Fénix, el gobierno mágico asigna a la horrible profesora Dolores Umbridge para que vigile cada movimiento de Harry y Dumbledore y establezca el orden y la igualdad en la escuela. Sin embargo, a decir verdad parece que la elección del personal no ha sido la más acertada: su miedo y aversión ante los que no son como ella se hace cada vez más evidente a medida que el lector avanza en la lectura. El mezquino personaje de Dolores Umbridge ejemplifica bastante bien esta idea; un personaje que en primera instancia está pensado para impartir el orden y la justicia y la rectitud pero que, sin embargo, demuestra muy pronto dificultades para romper sus propios prejuicios y ser más tolerante hacia los demás. Es una mujer fuerte, recta, mezquina, pero es innegable que logra escalar en el pódium del poder haciéndose un hueco vital en un gobierno mágico también liderado por hombres.


Aunque en una primera instancia Dolores permanece subyugada al personaje masculino de Cornelius Fudge, Ministro de Magia, es cierto que Umbridge empieza a desligarse de él y a alcanzar el poder al hacerse Suma Inquisidora de Hogwarts. No se deja embaucar por trucos o apariencias, gobierna la escuela y despide a profesores a placer e incluso instaura nuevos decretos educacionales. No acepta que alguien tenga poder por encima de ella, como el caso de McGonagall, y hasta que no logra hacerse con el control total de la escuela Hogwarts no se detiene. Hasta ahora y que se sepa, y a pesar de ser un personaje más que odiado por los fanáticos del mágico mundo de Rowling, Dolores ha sido la primera mujer directora tras los cuatro fundadores originales (Rowena Ravenclaw y Helga Hufflepuff).


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